Día 10# Ecos del tiempo

Texto escrito por: Francisco Guerrero

Hoy, día de descanso en Tierrabaja, embarcamos hacia la Isla de Tierra Bomba a conocer la riqueza patrimonial que ésta esconde.

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Llegando a la Bocachica, nos encontramos el paso flanqueado por el fuerte de San José y el Castillo de San Fernando.

Desembarcamos en San José, donde en la soledad actual de su batería de cañones, aún resuena el estruendo con el que españoles recibían a barcos ingleses y franceses, en defensa de una tierra que no era de ninguno de ellos, algo que el tiempo se encargaría de demostrar.

El Castillo de San Fernando, ya en el corregimiento de Bocachica, sí está habitado. Los murciélagos han hecho de sus rincones morada.

En un reflejo del tiempo, esta magnífica construcción, manual de acústica viviente, en el que los jefes de tropa podían dar órdenes sin alzar la voz y alertar al enemigo exterior. Hoy, el vigilante de este monumento turístico aún sin aprovechar, puede llamarte la atención por subir al lugar prohibido con tono sosegado y amable.

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Bocachica es un pueblo donde la historia colonial se resiste a ser sepultada y surge del suelo donde una vez fue enterrada por una loma y el orgullo republicano sustenta refrescantes pórticos donde hoy sus habitantes venden sabrosas frutas imposibles de encontrar en el mercado.

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Las motocicletas, como único medio de transportarse por sus polvorientas y calurosas calles nos llevan a uno de los innumerables embarcaderos que rodean la orilla de la isla cortándola a modo de marcas de un extraño reloj que midiera tiempos pasados, presentes y futuros que sucedieran a una vez.

De embarcadero a embarcadero llegamos a Caño del Oro. Hoy pueblo de pescadores y expertos marineros, ayer Leprocomio cuya historia aún está grabada en la memoria de sus habitantes que te indican sin dudar la línea que separaba el pueblo de los sanos y el de los leprosos.

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La salud aún marca este lugar. Enfermedades debidas a la falta de agua potable forman parte de un ritual del tiempo, donde los niños dedican unos días del mes a ir a la escuela y otros a pasarlos en casa enfermos.

Nos vamos de esta isla de tiempos superpuestos y volvemos descansados y evocados a Tierrabaja, lugar de futuros que seguiremos construyendo los próximos días.

 

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